La selección de fútbol de Samoa Estadounidense hace unos diez años jugó frente a la selección de Australia y perdió 31 a 0, en la que creo es la mayor goleada de la historia de partidos de selecciones de fútbol, y está última en el ranking de FIFA. Ahora imagínense esta situación: Samoa Estadounidense viene a jugar al Estadio Centenario frente a la selección uruguaya y le gana por 25 a 0… Los calificativos serían cosas como: “un desastre monumental”, “catástrofe total”, “una reverenda mierda”, “Uruguay mostró al mundo lo peor de lo peor”, y muchas otras cosas que no podrían reproducirse…

Pues bien, esa misma sensación de perder por esa goleada catastrófica es lo que me produjo ver el logo y la mascota del actual Sudamericano Sub-15 de Fútbol, a los cuales se le podrían aplicar todos los calificativos mencionados anteriormente y todos los que no se pueden reproducir. Ni siquiera da para analizarlos ya que no soportan el más mínimo estudio gráfico, no hay por dónde “agarrarlos”.

Sudamericano Sub-15
Sudamericano Sub-15

Y me dirán que el concurso realizado tenía una edad tope de 15 años, y es cierto, pero no es un justificativo. Está claro que los gurises que hicieron esas cosas no tienen la culpa y por eso ni siquiera los voy a nombrar, la cosa no pasa por ahí. El tema pasa por la denigración del diseño gráfico una vez más (y van…), pasa por los organizadores al equivocarse de entrada en dejar en manos de aficionados sin ninguna experiencia un trabajo profesional que requiere experiencia y/o formación. En todo caso, si querían hacerlo con menores de 15 años por el evento en sí, no se debería haber hecho un concurso abierto ya que los resultados era evidente que serían muy malos, por ejemplo, podrían haber organizado talleres con especialistas que guiaran a los chicos, al menos para pulir en algo la basura…

El tema pasa, también, porque los organizadores (el Ministerio de Turismo y Deporte y la Asociación Uruguaya de Fútbol), una vez más, mean fuera del tarro y seleccionan como jurado de un concurso de diseño gráfico a cuatro personas que NO son diseñadores gráficos: Carlos Paez Vilaró (pintor), Adolfo Sayago (pintor), Fernando Oliveri (pintor), Gabriela Acevedo (pintora). Cuatro pintores, algunos muy famosos, que están avalando con su nombre lo elegido, y que a vista de los resultados está claro que de diseño gráfico no saben un comino, pero igual les da el rostro para evaluar sobre el mismo… “se igual” ¿no? …vamo arriba la celeste, bo!… aunque, a decir verdad, esta vez la celeste perdió 25 a 0 con Samoa Estadounidense…

Y para terminar con tantas pálidas, les dejo algo de muy buen humor uruguayo, la representación de la mascota en la ceremonia de lanzamiento del sudamericano, al menos yo cuando la vi no podía parar de reírme :)

Sudamericano Sub-15

Entrevista a la diseñadora holandesa Irma Boom en la que habla sobre sus diseños de libros (en holandés con subtítulos en inglés).

visto en Graphic Design Info

Cuatro videos sobre diseño gráfico creados por la gente de Experimenta, con entrevistas a Manuel Estrada, Felipe Taborda y José María Cruz Novillo.

Estaba una vez en un programa de TV con David Saskin, aquel sobre ¿Qué es la Publicidad”. Y unos tipos de Jay Walter estuvieron como cinco minutos hablando sobre Marketing, esto y aquello… Yo no sabía de qué demonios hablaba y entonces me dijo:

“George, ¿por qué pones caras raras?”

Dije, “David, creo que estos dos tipos están en otra profesión distinta”

Y dijo: “¿Qué crees que es la publicidad?”

Bueno, creo que la publicidad es gas tóxico. La publicidad te debe hacer trizas, atragantarte, dar escalofríos y quizá que te desmayes al verla.”

Palabras tomadas del documental “Art & Copy” que recomiendo ver, y que corresponden a George Lois (New York, 1931), famoso director de arte en el campo publicitario y también en el editorial, muy recordado por sus tapas de la revista Esquire.

tapas revista Esquire
Las 50 cosas que todo estudiante de diseño gráfico debe saber

Recopilación realizada por Jamie Wieck de las 50 cosas que todo estudiante de diseño gráfico (y también diseñadores) debería saber al empezar a trabajar. En Designals hicieron una traducción a nuestro idioma. Algunas de ellas me recordaron al Manifiesto Incompleto de Bruce Mau que publicáramos hace varios años y que siempre es bueno tener presente.

Las 50 cosas que todo estudiante de diseño gráfico debe saber
Las 50 cosas que todo estudiante de diseño gráfico debe saber

Lo del logo de ANTEL que mencionamos en el post anterior lamentablemente no es una excepción, los casos de mal diseño se repiten, y no solamente en el Uruguay, es algo que podemos constatar también a nivel internacional, ver cómo hubo en estos últimos años un deterioro, un retroceso, en la calidad del diseño gráfico, especialmente en aquellos trabajos más notorios o visibles, y que estoy convencido, la cuestión no pasa porque no existan diseñadores capaces de hacer buen diseño, sino más bien, porque a partir de la popularización de la tecnología, de la difusión del “vale todo” del posmodernismo, entre otros factores, el diseño fue colonizado por una serie de no-especialistas, que con un buen soporte de su verborragia venden sus espejitos de colores a aquellos que toman las decisiones, y como buenos indios cambian oro por cuentas de colores, y lo peor es que muchas veces, el oro no es del cacique de turno sino de toda la indiada.

Entre esos otros factores, está el de la colonización intelectual en nombre del trabajo interdisciplinario mal entendido y que Luis Cláudio Portugal de Nascimento desarrolla en el artículo “A multidisciplinaridade imprescindivel e a multidisciplinaridade desfuncional na prática e no ensino do design”, en donde plantea cómo, al igual que existe un colesterol bueno y uno malo, existe una multidisciplinariedad positiva y otra negativa.

La multidisciplinariedad positiva, aquella surgida en los años 50, especialmente a partir de las propuestas de Tomás Maldonado y la escuela de ULM, tiene que ver con el aporte de diferentes profesionales al mundo del diseño, pero desde sus propias especialidades, el verdadero trabajo interdisciplinario, en donde cada uno aporta de lo que sabe, de su propia área de conocimiento.

“Esta visión de la multidisciplinariedad permite el establecimiento de diálogos, trasposiciones, fertilizaciones cruzadas, analogías, comparaciones, reglas de tres, paralelos y triangulaciones entre un campo de conocimiento y otro. Se puede innovar en diseño, a partir, por ejemplo, de la siguiente ecuación conceptual: ‘¿este determinado avance, oriundo de este determinado campo de conocimiento, es para este mismo campo, así como es para el campo del diseño?’ Y, entonces, muchas veces, oportunidades paralelas son brillantemente vislumbradas.”

El segundo tipo de multidisciplinariedad que plantea Luis Portugal es el negativo, que empieza a imponerse en los años 90, en pleno auge del posmodernismo, y que tiene que ver con una intromisión directa en el mundo del diseño, en sus tomas de decisiones y realizaciones, de una serie de no-profesionales que han colonizado el diseño.

El diseño gráfico como profesión relativamente nueva, especialmente como conglomerado activo y participativo en el medio, a diferencia de otras profesiones que saben “venderse” mucho mejor (incluso en Uruguay sin una ADG que se enfrente a esa problemática) sumado a la propia forma de ser de la mayoría de los diseñadores gráficos, hace que el diseño ceda ante la presión que moldea “de fuera para dentro sus identidades. Tal presión ejercida de fuera para dentro termina en travestir y desconsiderar la dimensión epistemológica, ontológica y metodológica del diseño, su caudal constituido de conocimiento, su marco teórico y sus otras referencias idiosincrásicas que le confieren identidad y sentido.”

“Esta forma de multidisciplinariedad deja, entonces, de ser de asistencia, propositiva y auxiliar para volverse impositiva, irrespetuosa, inculta y abusiva. Una concepción como esta de multidisciplinariedad aplicada al diseño no considera, fundamentalmente, la dinámica naturalmente endógena del proceso orgánico de desenvolvimiento del campo. De manera exógena, pretende adaptar las características del campo del diseño a las características de los campos de donde emanan los forasteros recientemente radicados, desfigurándolo y de esa manera, empobreciéndolo paulatinamente. Si la primera acepción de multidisciplinariedad incorpora virtudes al campo que recibe sus influencias, la segunda modalidad cristaliza vicios, oscurantismo y equívocos.”

Esta colonización del diseño realizada por no-especialistas o neo-especialistas, cuando se da en gran número, especialmente en aquellos trabajos más visibles, llamativos o importantes, genera un claro deterioro de la calidad del diseño, “ocurre un lamentable emparejamiento hacia abajo”, como dice Portugal.

“Neo-especialistas (por más persuasivos, seductores, poéticos, refinados y sofistas que algunos parezcan ser, reconociéndose en varios de ellos tales dotes exquisitas de proezas verbales) no poseen ascendiente, calificación, ni competencias conceptuales y técnicas intrínsecas para discutir de igual a igual con autoridades especialistas sobre la naturaleza y la pedagogía de la especialidad en cuestión.”

Todas las citas fueron tomadas del artículo ya mencionado, “A multidisciplinaridade imprescindivel e a multidisciplinaridade desfuncional na prática e no ensino do design”, escrito por Luis Cláudio Portugal de Nascimento y publicado por “design in artigos

Entrevista (en dos partes) al diseñador gráfico mexicano Alejandro Magallanes, realizada por Amarillo Centro de Diseño:

Felipe Taborda

…a todos los alumnos a los que les doy asesoría les digo que la tecnología les impide pensar. Todo se tiene que pensar antes.”

En La Jornada Jalisco presentan una buena entrevista al famoso diseñador gráfico brasileño Felipe Taborda, “autor de miles de afiches, carátulas de discos y del diseño del periódico O’Globo, curador de eventos de su rubro y el único latino considerado en un volumen que editó Taschen sobre los cien mejores diseñadores del mundo”.

Un diseñador se debe nutrir de cultura, la cultura general es importante para percibir todas las cosas. No hay nada más aburrido que un diseñador que sólo habla de diseño”.

Milton Glaser

Lo que es verdaderamente aterrador es el nivel en el que la mentira ha llegado a considerarse aceptable en nuestra vida pública. No estoy seguro de cuándo fue que la idea de «ensalzar» reemplazó a «mentir», pero es un indicador de cómo el lenguaje se ha vuelto una forma de desviar y torcer la realidad.

En un post anteriorpublicábamos los doce pasos para ir al infierno de Milton Glaser, ahora gracias a Foroalfa contamos con otro estupendo texto de Don Milton que retoma y amplía lo anterior.

portada The New Yorker

Varios blogs ya han mostrado y hablado de esta portada de la revista The New Yorker, pero me pareció interesante lo escrito por la famosa diseñadora Paula Scher, integrante de Pentagram, que copio a continuación:

Paula Scher: Es la forma en que se dice

La reciente portada de New Yorker, con la ilustración de Barry Blitt que representa a los Obamas en la Casa Blanca ha causado un incesante furor en los círculos políticos y en los medios de comunicación durante la pasada semana. El grupo de Obama ha llamado a la portada de “sin gusto y ofensiva” y los principales medios de comunicación han acordado rotundamente, mientras que otros (además de los directamente involucrados), como, por ejemplo, Bill Maher y Jon Stewart, han defendido la nobleza del arte de la sátira.

Confieso que esta portada me hizo sentir incómoda. Y no me gustaba estar en ese lado del tema, así que me tuve que preguntar a mi misma: ¿por qué?

Concuerdo con Maher y Stewart en el principio general de la sátira, pero los argumentos de los principales medios de comunicación –que esta ilustración de los estereotipos políticos de los Obamas sirve para transmitir negatividad y es lo mismo que repetir un rumor- son persuasivos.

Pero si los argumentos de los medios de comunicación son correctos, entonces Jenny Bruce nunca podría haber realizado sus burlas con epítetos raciales y sociales, tampoco George Carlin. Las espectaculares tapas de Esquire realizadas por George Lois nunca habrían sucedido. Entonces, ¿cuál es la diferencia?

El problema con la broma de Obama no es que es peligrosa o insípida. El problema es que no es lo suficientemente peligrosa o insípida. No hay nada malo en una broma, es la manera en que es ejecutada. Sólo eso no es chocante y no es divertido. Se trata simplemente de mala dirección de arte. La portada es una ilustración cuando debería haber sido una fotografía. Es una ilustración caricaturesca, ni siquiera es una pintura realista. No es lo que usted dice, es la forma en que lo dice.

Para ser eficaz, este tipo de política tiene que esforzarse para parecer absolutamente real. Tienes que mirar y pensar, “Oh Dios mío, no lo puedo creer! ¿Realmente hacen eso? Tiene que ser tan insípido que se convierta en bueno. Lo que Lois ha logrado con su portada de Esquire del teniente Calley, acusado de dirigir la masacre de Mai Lai en Vietnam, posando con un grupo de sonrientes niños vietnamitas –una verdadera fotografía real. En este retrato, Calley será villano o inocente, dependiendo de su punto de vista. Cuando apareció en los quioscos, la portada era tan chocante, tan atroz, tan increíble en su mera existencia, que nadie se detuvo a pensar si era ofensivo o insípido. Otras cubiertas de Lois, como su portada de Muhammad Ali o el Presidente Nixon trabajan similarmente.

portadas Esquire

La ilustración de Barry Blitt es una caricatura de un estereotipo, no un estereotipo abierto. La ilustración crea una distancia entre el espectador y la perversidad de los contenidos. De hecho, la ilustración por si misma, junto con este contenido, hace que todo aparezca propiamente insípido en lugar de tremendamente chocante.

The New Yorker es una revista de ilustración y realmente tiene que tener cuidado al acercarse a esta forma de sátira indignante. The New Yorker está en su mejor momento con la espectacular portada de “New Yorkistan” de Maira Kalman y Rick Meyerowitz, o la evidente caricatura política –también de Barry Blitt- de Obama apareciendo sobre Hillary en la cama para responder el teléfono a las 3 de la madrugada. El realismo no era necesario en ninguna de estas cubiertas para que la broma sea efectiva. Por otro lado, el arte de Spiegelman en la portada en que un judío ortodoxo besa a una mujer durante las tensiones raciales entre judíos y afroamericanos, tenía el mismo problema que la actual portada de Blitt. Hubiera sido mucho más eficaz con una fotografía. A título de ejemplo, no es ni provocador ni divertido.

portada The New Yorker

Jon Stewart ha hecho bromas varias veces en su espectáculo sobre los Obamas terroristas. Siempre utiliza la fotografía, porque para que sea divertido tiene que ser real. Hacer que el humor visual funcione es realmente trabajo del director de arte editorial. Barry Blit tuvo una buena idea, pero era el hombre equivocado para ese trabajo.

visto en Design Observer (el artículo original)

dibujos de Carlos Palleiro

El diseñador gráfico uruguayo Carlos Palleiro (del cual habíamos hablado aquí) radicado desde hace muchos años en México, vuelve a Montevideo a presentar su exposición de dibujos “Animalerías”, la misma se inaugurará el viernes 11 de julio a las 12 hs., y permanecerá abierta hasta el 26 de agosto, en la Sala de Arte “Carlos Federico Sáez”, Rincón 575.

A continuación les dejo, además de las imágenes, los textos que me enviaron desde la Sala Carlos F. Saez, primero uno escrito por Palleiro con su humor característico, y el de María E. Yuguero (curadora de la muestra) hablando sobre la exposición y la trayectoria de Palleiro.

dibujos de Carlos Palleiro

Queridas y queridos
Al fin ANIMALERÍAS en Montevideo.
El viernes 11 de julio a las 12 del día, se inaugurara la quinta versión de la exposición ANIMALERÍAS, en la Galería de arte Carlos Federico Sáez del Ministerio de Transporte y Obras Públicas en Rincón 575 PB, frente a la Plaza Matriz.
Allí nos veremos para celebrar.
Ha dado un laburo bárbaro la preparación de esta exposición, en especial convencer a los bichos que no se dejaban arriar, tropear. Algunos ponían cualquier excusa: que no tenían visa, que hace un frío tremendo, que la humedad mata, que el Cono sur les sienta mal. El colmo fue el loro, que si no le ponían un traductor no iba, porque no les entiende a los uruguayos. Pero al final nos pusimos de acuerdo, claro, luego de largas tratativas con el comité de delegados del bicherío sobre su pliego petitorio: pago de horas extras, salario doble por las inclemencias del tiempo, dos litros de leche por trabajo insalubre, bufandas y sobretodos para todos, y una grapita pa`l frío.
En fin, está todo listo para arrancar para ese invierno tan extrañado. Esperemos que no se pierda algún animal despistado.
Abrazos
Carlos Palleiro

Su concreción siguió el viejo método del bosquejo artesanal como primera instancia al formato definitivo, denominada por Palleiro “diseño de verdad, diseño de ideas”, por oposición al compendio de programas digitales que en ausencia de creatividad ofician de fuegos de artificio tecnológicos, convirtiendo al diseño en un puzzle plastificado. “Mesa de dibujo, papel, lápiz, goma, escuadra, compás, regla, compás áureo” son sus herramientas habituales y sólo en segunda instancia incorpora la computadora para agilizar el procedimiento, aumentar la productividad, mejorar la presentación.

dibujos de Carlos Palleiro

A continuación el texto de María E. Yuguero:

“No es suficiente que un cartel se vea, hace falta que sea también recordado y memorizado. Su efecto óptico debe resultar de una íntima fusión de la visión y de la memoria” Jean Carlu (“Reflexiones sobre la estética del afiche”)

Las décadas de los 60´ y 70´ presenciaron la revolución internacional del pensamiento y de la vida en occidente, cambio consecuentemente reflejado en una sociedad estetizada, en la que el diseño gráfico fue uno de los paradigmas de la difusión del espíritu contemporáneo. Sin duda el nivel gráfico alcanzado en Uruguay durante este período fue relevante y contó con gigantes del diseño que dejaron su impronta en la estética de un ciclo con proyección y vigencia actuales, pero fue Carlos Palleiro quien dio imagen inconfundible al ánimo iconoclasta que entonces se respiraba. Significante de ese período revulsivo en la historia local, fue portavoz del mensaje renovador en una sociedad conceptualmente arcaica.

Ilustraciones, libros, discos, carteles diseñados por este artista se inscribían en el clima de rebeldía tácita o explícita que circulaba por los estamentos como savia nueva; era palpable en la cultura la sensación de estar gestando al hombre nuevo. Alegres, coloridos, lúdicos, humorísticos, sus diseños manifestaban tangibles en el campo de la imagen esa inquietud que volvía sus ojos hacia el genio local y el espíritu regional a través de un ávido seguimiento del realismo mágico literario, del canto popular, del indigenismo, de la artesanía vinculadas a una estética latinoamericana. Tiempo de idealismos.

A semejanza de muchos de sus colegas antecesores y contemporáneos, Palleiro tuvo su formación visual en el observar, intuitiva en el concebir y pragmática en el hacer, si bien reconociendo su deuda en especial hacia José María Campaña, quien actuó como su referente, sin olvidar a Pacho Barnes y a Rimer Cardillo. Las bases formales de su diseño fueron europeas, en especial polacas, de coloristas como Jan Lenica o Roman Cieslewicz, conllevando la impronta ineludible de la psicodelia, marca de agua de una época en diseñadores de diversos orígenes como Milton Glaser, David Consuegra, Franco Grignani o Heinz Edelmann, entre tantos, pero asimismo sondearon en la pujante sustancia latinoamericana de desborde cromático, presente en especial en cubanos y mexicanos, proveniente de los pueblos aborígenes del continente. El rasgo más típico de Palleiro es justamente su vital mentís al gris idiosincrásico nacional, a favor de un cromatismo más vinculado al temple brillante del optimismo que al intento de subvertir la estética local.

Radicado en México desde 1976, su tarea gráfica se ha desarrollado sin interrupción y ha sido una de sus responsabilidades puntuales la realización del diseño de carátulas de libros escolares, tarea que naturalmente se avino a su estilo franco y animado, multiplicándose en un abanico de bichos coloridos, unas “animalerías” de candoroso cuño imaginario. Su concreción siguió el viejo método del bosquejo artesanal como primera instancia al formato definitivo, denominada por Palleiro “diseño de verdad, diseño de ideas”, por oposición al compendio de programas digitales que en ausencia de creatividad ofician de fuegos de artificio tecnológicos, convirtiendo al diseño en un puzzle plastificado. “Mesa de dibujo, papel, lápiz, goma, escuadra, compás, regla, compás áureo” son sus herramientas habituales y sólo en segunda instancia incorpora la computadora para agilizar el procedimiento, aumentar la productividad, mejorar la presentación. “Siempre dibujo, siempre dibujo, siempre dibujo. Borro, vuelvo para atrás, voy para adelante… Es el tema de la mano, del trazo. Yo sigo con los colores fuertes y el trazo. ¡Si no, me estoy traicionando! Espero no estar traicionando mis ideas ni mis principios, si no, ya no importa que diseñe o haga otra cosa”.

Los bosquejos de Palleiro son la vida secreta de sus “Animalerías”: búsqueda de un diseño dinámico partiendo de principios geométricos para arribar a formalidades de armónica síntesis. Existe en su concepción cierta tendencia no excluyente a la unicidad compacta de la imagen en el plano, espacio acotado donde oscilan corrientes rítmicas más o menos aceleradas, movimientos equilibrados, ordenados y vagamente tendentes a la simetría. Las líneas paralelas o entrelazadas definen zonas diversas de los bichos presentándose en series que, organizadas por conjuntos, imprimen al ícono impulsos intrínsecos giratorios, con frecuencia contradictorios. Los bichos se plantean en general frontales o de perfil sobre fondo blanco, con un repliegue – toda vez que ello es posible sin merma plástica – de miembros o cabeza hacia el centro de la figura, torsión que integra estas formas en el sistema de interacción geométrica de la totalidad de la figura, con un mínimo de elementos centrífugos, también éstos compactados sobre sí mismos: la imagen centrada en bloque ostenta un irresistible poder de atracción. En su interior óvalos, espirales y círculos concéntricos se complementan, enganchan como cintas moebius, despliegan como abanicos, insertan ondulantes unos en otros y circulan equidistantes describiendo movimientos rotatorios sobre un eje principal y otros secundarios. Picassiano en su capacidad de vincular sin violencia una línea a otra en sinuosa naturalidad y de definir entidades a partir de elementos que no parecen anunciarlas, su estilo despierta resonancias céltica e islámica.

Su tendencia a una suerte de abstracción “orgánica” sui generis permite la adecuación de sus animales a otras formas naturales como hojas, flores, alas, esquemas vegetales o animales que Palleiro resignifica en el aparente caos fenoménico del mundo. Sus trazados tentativos inscriben a las figuras en círculos subdivididos por precisas mediciones, a la manera de Villard de Honnencourt: pivotantes en la intersección de dos circunferencias como sobre una simbólica mandorla, los bichos son planos de ejecución de una danza armoniosa, a veces complementada por el movimiento de otro bicho igual o diferente, con quien pueden compartir naturaleza (elefante – culebra) o escenario en perfecta simbiosis (con frecuencia, un pájaro), en un todo integrado en perfecta continuidad. Cada dibujo invita a resolver un enigma humorístico: el avestruz anuda su largo cuello y exhibe pernos en sus articulaciones; el feroz rinoceronte de Durero deviene el tierno rinoceronte de Palleiro replegándose sobre sí mismo y simplificándose hasta convertirse en un bicho amablemente infantil, y el gallo altanero de Guadalupe Posada se transforma en un elegante emplumado, ornado o armado de espuelas, ya que no de espolones. Con similar tónica un cerdo con anteojos vuela, quizá inspirado en el disco “Animals” de Pink Floyd, los tres tigres parecen tristes y la vaca semeja tener las patas tan largas que le llegan hasta el suelo. El perpetuum mobile ondulante de sus imágenes no se interrumpe, sino que integra espirales no estructurales que ofician de delicada decoración interna con un sabor art nouveau y sin violentar la natural tendencia al uso de la línea curva: vaca y ballena lucen su engalanado porte.

Capital en los dibujos de Palleiro, el color es en esta ocasión enérgicamente imponente por su magnificación a partir de su escala de tapas de libros. Restallantes arcos iris siempre conformados por tres o cuatro colores reiterados en los que se avizora el calor de las culturas latinoamericanas y el desenfado de los diseñadores polacos, sus dibujos, valorizados enfáticamente en volumetrías, estallan vitales provocando la sonrisa de la sorpresa y a veces la risa del hallazgo. Imágenes de lectura sencilla e inspiración infantil responden al que ha sido su estilo personal de sintaxis, sólo en ocasiones destinada efectivamente a niños. Con deferente inclinación por colores subidos, impactantes, potenciados por contraste, modulados en grupos de cintas paralelas, dejando entrever figuras zoomorfas o híbridas, sus imágenes son especialmente atrayentes y, debido a la simplicidad con que el mensaje está planteado, satisfacen el fundamental requerimiento del diseño, la comunicación.

Tras la instancia previa del “diseño de ideas”, dibujo manual tras dibujo manual, Palleiro recurre a la computadora, herramienta de prueba, de ensayo y de presentación. La serie de las “Animalerías”, concebida para la escala de carátulas de libros escolares, tiene su propio valor como dibujos originales que cumplieron una misión didáctica en manos de los niños y estética en las de quienes supieron apreciarlo y disfrutarlo en consecuencia. Cumplido su cometido de difusión pedagógica, Palleiro ha proyectado la exhibición de este material, sometiéndolo a transformaciones que a la postre ayudarían a una mejor visualización, pero también evidenciarían la oscilación del trazo manual, la imperfección y la condición humana de los dibujos. Estos pretendidos defectos son justamente las cualidades que interesan al autor, satisfecho de sus procedimientos artesanales: la fuerte ampliación de sus bichos adquiere un porte humorístico, llamativo y en especial, humano por falible. Doble oportunidad de disfrutarlos, en su estética original a través de su escala genérica y en su presentación de megazoológico imaginario.

Entiendo un privilegio la presencia de esta figura de excepción en su representación plástica más fresca de bosquejos, dibujos preliminares y planificación del color, considerando asimismo impactante la magnificación de estas imágenes capaces de develar el tesoro del trazo original, ampliando hasta lo descarnado la variabilidad expresiva y humana de un artista de estos quilates. Cuarenta años han transcurrido desde su primer cartel y más de treinta desde su radicación en México, una vida transcurrida entre diseños militantes de sentimiento regional, labor siempre en concordancia con sus ideas y con la vitalidad latinoamericana. Uruguayo de origen y mexicano por adopción, Palleiro es una imagen de patente actualidad, pero también es el símbolo de un tiempo y de una idea. Uno de esos artistas que han sabido mantener la frescura de su estilo y de su pensamiento. A pesar de todo.

Sala de Arte Carlos F. Saez

entradas siguientes >>